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Obesidad y coronavirus; dos pandemias que se encuentran

obesidad y coronavirus

A finales de marzo comenzaron a aparecer en la prensa los primeros artículos que alertaban sobre la posibilidad de que obesidad y coronavirus estuvieran relacionadas en perjuicio del paciente contagiado. En realidad, el exceso de peso no es un factor de riesgo para contraer la infección por SARS Cov-2 con mayor facilidad, pero sí para incrementar el riesgo de tener cuadros de coronavirus más graves. Los sanitarios implicados en la atención y cuidado de los pacientes contagiados empezaban a observar que las personas obesas tenían más probabilidades de ser hospitalizadas, de ser ingresadas en la UCI  y de tener un mal pronóstico.

A finales de marzo, un pequeño estudio realizado en Wuhan con 112 pacientes con covid-19, y que además tenían enfermedades cardiovasculares, evidenció que el IMC (Índice de Masa Corporal) de las personas que estaban en las unidades de cuidados intensivos era mayor que el de resto de participantes en el estudio. Al final del estudio se evaluó también el IMC de las personas que habían fallecido frente a las que sobrevivieron y observaron que el 88.24% de los que fallecieron tenían un IMC superior a 25, que es el límite a partir del cual se considera sobrepeso.

Otra de las circunstancias que se observaron en este sentido es que la ciudad de Nueva Orleans estaba presentando el doble del índice de mortalidad que Nueva York y cuatro veces más que en Seattle. Curiosamente, Nueva Orleans tiene la tasa de obesidad más alta del país mientras que Seattle tiene una prevalencia mucho menor.

En las UCIS británicas también estaban observando que el 71% de las personas ingresadas en estos servicios por coronavirus presentaban sobrepeso u obesidad. Todo parece indicar que se están en encontrando dos pandemias en este tiempo: La de la obesidad y la covid-19 y parece que este cóctel parece ser letal.

¿Por qué la obesidad y el sobrepeso pudieran ser un factor de riesgo para sufrir casos más graves de coronavirus?

Posiblemente las causas son multifactoriales. En un primer momento se relacionaron tres situaciones:

  • Por una parte, las personas con sobrepeso y obesidad son las personas que también suelen tener los factores ya considerados de riesgo para sufrir complicaciones por el covid como son la diabetes, la hipertensión y problemas cardiovasculares.
  • En segundo lugar, este grupo pueden tener también su función pulmonar más comprometida y tener más riesgo de sufrir problemas respiratorios como apnea del sueño o dificultad respiratoria ya que el exceso de grasa puede comprimir sus pulmones.
  • Una tercera causa que se ha barajado es el hecho de que las personas con sobrepeso y obesidad presentan lipoinflamación (inflamación del tejido graso) que causa la presencia de citoquinas proinflamatorias que pudiera ser también una circunstancia que agravara la situación. Se ha especulado sobre si este estado inflamatorio de base pudiera aumentar el riesgo de generar cuadros de inflamación más graves en el tejido pulmonar.

Estas fueron las primeras relaciones que se barajaron durante el mes de marzo. Pero en breves días comenzaron a publicarse artículos y estudios clínicos que han ido aportando más luz y añadiendo más factores.

El 9 de abril se publicó en la revista Obesity un estudio que concluía que:

  • La gravedad de la enfermedad por covid-19 aumentó con el IMC (índice de masa corporal). A más IMC más gravedad, siendo máxima en pacientes con un IMC superior a 35.
  • La necesidad de ventilación mecánica se asoció con obesidad severa independientemente de otros factores como la hipertensión o la diabetes.
  • En este caso se considera que la obesidad es en sí misma   un factor de riesgo para sufrir un cuadro grave de coronavirus, aunque no esté asociada a otros factores de riesgo.

El 30 de abril en The Lancet también se publica un estudio en el que se observa que las personas jóvenes con obesidad tienen más riesgo de sufrir cuadros graves de coronavirus.

Pero la cosa no ha quedado ahí. El 21 de abril se ha presentado otro artículo, que está pendiente de ser publicado en la revista Obesity, en el que se propone la posibilidad de que el tejido graso de las personas con obesidad podría actuar como un reservorio del virus y que por ello podrían ser más contagiosos.

En la misma línea este otro artículo publicado el 5 de abril hace referencia a la importancia de aprender las lecciones que se han extraído sobre la relación entre la obesidad y la gripe y aplicarlas a la pandemia del covid-19. En este artículo se hace referencia a que los sujetos obesos eliminan el virus durante un periodo más largo de tiempo y tienen una carga viral muy superior a la de las personas delgadas, siendo por ello más contagiosos. En este artículo se concluye que debido a que estas personas pueden ser contagiosas durante más tiempo su cuarentena debería de ser más larga que en las personas de peso normal.

Pero lo que creo que nos puede ayudar a dar más luz es otra investigación en la que hace referencia a que el tejido graso presenta más receptores ECA2, a los que se une el covid-19, que tiene el propio tejido pulmonar. El tejido graso es por ello uno de los tejidos más afectados durante la infección. Como las personas obesas tienen más cantidad de tejido graso eso puede ayudarnos a entender el que tengan más carga viral y que por ello puedan tener cuadros inflamatorios más graves. Si a todo ello unimos además   que las personas obesas suelen tener su sistema inmunitario más debilitado y producen menos cantidad de interferón ya tenemos el caldo de cultivo para la tormenta perfecta.

La importancia de prevenir la obesidad

Queda claro que la obesidad y el sobrepeso son mucho más que un problema estético, son una verdadera enfermedad que multiplican el riesgo de sufrir cuadros graves de coronavirus. El 2010 la OMS ya declaró que la obesidad había alcanzado cotas de pandemia no infecciosa, por estar ya presente en la mayoría de los países occidentales y ser un problema sanitario de primer orden. Se estima que cada año mueren 2,8 millones de personas a causa de la obesidad, aunque parece que en este caso te tomen pocas medidas para atajarlo. A esta pandemia se ha unido la del coronavirus y parece que juntas son una bomba de artillería.

Lo que parece claro es que cuanto más delgados nos pille el virus tendremos mucho menos riesgo de evolucionar a un cuadro grave así que adelgazar es uno de los principales factores de prevención.

En este sentido un trabajo publicado en Obesity instan a las autoridades a que, hasta que surjan tratamientos adecuados, se promulguen el uso de la dieta y la actividad física como dos herramientas para la salud personal y pública.

Dra. Izaskun Astoreca. Medicina Estética y Nutrición.

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