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Caída de pelo por coronavirus

caida de pelo por coronavirus

Desde que el coronavirus llegó a nosotros a principios de este año, hemos ido descubriendo poco a poco las diferentes manifestaciones que produce en el cuerpo humano. Una de las más sorprendentes para quienes han sufrido la infección por SARS- CoV-2 es la caída intensa del cabello en los meses posteriores a haber superado la enfermedad.

En estas semanas, los dermatólogos estamos recibiendo gran cantidad de pacientes, fundamentalmente mujeres, que estuvieron enfermos por coronavirus que acuden muy alarmados a consulta refiriendo que el pelo se les cae de forma masiva, “a mechones” y pensando que a ese ritmo pronto estarán completamente calvos.

Este temor se ve agravado por la llegada del otoño, ya que es una estación en la que el pelo tiende a caerse más. Generalmente, los pacientes no asocian este fenómeno con el coronavirus, ya que no los sufrieron durante el proceso infeccioso, sino bastante después, concretamente entre los dos y cuatro meses posteriores a haber recibido el alta. De esta manera, no se explican el motivo de que su cepillo tenga tal cantidad de pelo a estas alturas.

Los tricólogos (dermatólogos especializados en el diagnóstico y tratamiento de los problemas capilares) de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar del Grupo Pedro Jaén y Bioláser La Moraleja, que también pertenecemos a la unidad homónima del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, hemos estudiado este fenómeno de caída de pelo postcovid y hemos observado varias cosas interesantes.

Por un lado, la caída de pelo después no se da en todos los pacientes que han pasado la infección por coronavirus. Únicamente los que estuvieron más graves, requirieron ingreso hospitalario y tuvieron fiebre alta tienen posibilidad de sufrir esta caída capilar. Es decir, las personas asintomáticas y los que pasaron la enfermedad con síntomas leves no refieren esta caída de pelo masiva.

Aunque seguimos indagando en la cuestión de si se trata de una manifestación específica de la infección por coronavirus o si se trata de un proceso similar a otras pérdidas de cabello ya conocidas, hemos visto que no se trata de un nuevo tipo de alopecia no descrita o desconocida hasta ahora, sino que sus características se corresponden con el llamado efluvio telógeno agudo, un fenómeno ya conocido que, afortunadamente, tiene muy buen pronóstico.

Qué es el efluvio telógeno agudo

El efluvio telógeno agudo es una pérdida de pelo que se produce cuando la raíz del folículo piloso sufre algún daño que interrumpe su ciclo normal de crecimiento. Esta agresión puede ser una infección grave, una cirugía de muchas horas de duración, una alteración hormonal, un déficit vitamínico o nutricional, un episodio de estrés intenso, el parto…

En estos escenarios, el pelo entra en una fase de reposo para proteger el folículo piloso de lo que interpreta como una amenaza. Este cabello en reposo finalmente se desprende tras un periodo de inactividad de entre uno y tres meses.

Generalmente son las mujeres las que más se alarman por el efluvio telógeno agudo, pero el motivo es que normalmente llevan el pelo más largo y los mechones tienen más volumen cuando los recogen del cepillo, el desagüe, la ropa o la almohada. Además, para ellas es más palpable cuando quieren hacerse un peinado y ven que el volumen de la melena es mejor o se recogen el pelo en una coleta y notan que es más fina que de costumbre.

¿Es preocupante el efluvio telógeno agudo?

A pesar de lo llamativa que es la pérdida de cabello asociada al efluvio telógeno, la buena noticia es que se trata de un proceso transitorio que no conduce a alopecia o calvicie grave y que, una vez ceda la fase de caída comenzará de nuevo una nueva fase de recrecimiento que repoblará el cabello perdido.

De esta forma, en líneas generales no hay motivo para preocuparse demasiado, aunque eso no quiere decir que no debamos prestar atención a esta caída de cabello o que no podamos hacer nada al respecto.

Por un lado, hay que tener en cuenta que esta fase de nuevo crecimiento capilar se produce entre los dos y los tres meses posteriores a haberse iniciado el efluvio telógeno. De esta forma, si la caída de cabello no cesa y se prolonga más allá de este tiempo, es conveniente acudir a consulta.

Por otro, si vemos que aparecen zonas de calvicie, parches sin nada de pelo en el cuero cabelludo, alopecia de cejas, retroceso de la línea de nacimiento del pelo en la zona de la frente o las patillas… hay que acudir al especialista para determinar si además de efluvio telógeno agudo el paciente puede estar sufriendo cualquier otro tipo de alopecia, ya que estos síntomas no son típicos de una caída de pelo estacional.

Una vez en consulta, los tricólogos diagnosticamos el tipo de caída capilar sirviéndonos, además de la exploración y de la valoración de la historia clínica, del denominado pull test, una prueba que consiste en traccionar suavemente de un mechón de cabello para comprobar si el pelo se desprende con facilidad o no. Además, examinamos los cabellos que se han desprendido para ver si hay alguna anomalía perceptible a simple vista.

También recurrimos al tricoscopio para ver el pelo y el cuero cabelludo con una lente polarizada que nos permite ver las aperturas foliculares y descartar otras causas de caída llamativa de cabello que tienen diferente tratamiento como, por ejemplo, una alopecia areata.

Qué hacer si tienes efluvio telógeno agudo

En primer lugar, no hay que alarmarse porque el efluvio telógeno agudo tiene muy buen pronóstico. En segundo, no caer en el error de no lavarse el pelo a menudo o no cepillárselo con la frecuencia habitual. Se trata de un comportamiento muy común pensando que así el pelo se caerá menos, pero no es así.

Los especialistas aconsejamos lavar el cabello incluso a diario para evitar que se acumulen los pelos desanclados y evitar así el impacto psicológico de ver el peine lleno de pelos o pasarse la mano por la melena y sacar mechones. Además, eliminar el pelo que está a punto de desprenderse lavándolo o peinándolo favorece el proceso de recambio de las nuevas fibras capilares.

Para los casos de efluvio telógeno en los que veamos una necesidad de frenar la caída y estimular el crecimiento del cabello como el minoxidil, infiltraciones de plasma rico en plaquetas y algunos nutricosméticos.

  • El minoxidil es un fármaco que mejora la vascularización del folículo piloso permitiendo que de esta forma lleguen a él oxígeno y nutrientes para generar nuevos tallos capilares. Puede administrarse por vía oral o tópica.
  • Las infiltraciones de Plasma Rico en Plaquetas (PRP) pueden utilizarse como tratamiento del efluvio ya que los factores de crecimiento que posee el plasma frenan la caída y estimulan el crecimiento del cabello.
  • Los suplementos nutricionales o nutricosméticos son cápsulas o comprimidos que incorporan componentes como el zinc, biotina, melatonina o algunos aminoácidos, que pueden ser útiles para mejorar la caída del cabello. No obstante, antes de tomarlos hay que consultar con un especialista porque no todos los complementos de este tipo cumplen la función que prometen.

Dra. Cristina Pindado, tricóloga de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar del Grupo Pedro Jaén | Bioláser La Moraleja.

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